Construyendo y conectando con lo masculino
En positivo.
Acompaño a hombres que, como yo, han sentido alguna vez que su vida es una huida constante hacia adelante, refugiados en el estímulo o en una falsa fortaleza que termina por sentirse claustrofóbica.
Tambien acompaño a mujeres a conectar con esa energía masculina de estructura y presencia que permite poner límites asertivos, ganar dirección y dejar de reaccionar para empezar a actuar con una potencia serena.
Mi propuesta es un viaje de vuelta al cuerpo para desentrañar el guion vital que nos mantiene reaccionando, en lugar de actuando con libertad.
Aquí no buscamos el control, sino la apertura: un espacio para transitar desde la vulnerabilidad hacia una fortaleza real, donde el coraje conviva con la ternura y el instinto con la presencia.
Es una invitación a dejar de pelear con tus límites y empezar a habitarlos, transformando la responsabilidad en disfrute y la soledad en una conexión auténtica contigo mismo, con tus hijos y con el mundo que te rodea.
Dejar de habitar una Masculinidad que se construye en la negación ("soy hombre porque no lloro") e investigar la potencia positiva de lo que realmente nos construye.
Tengo un interés especial en la paternidad y la crianza, viéndolas como una oportunidad única para redefinir nuestra identidad masculina y disfrutar del placer de acompañar a nuestros hijos desde la responsabilidad y el cuidado.
Paternidad: la entrega que nos da.
Ambivalencia
No hay nada más serio y, a la vez,
más divertido que ser padre.
Es una experiencia que se mueve entre la responsabilidad y el disfrute,
entre la alegría y el duelo; a veces expansiva y conectada, y otras, solitaria y claustrofóbica.
Ritmo
Entrega
Un tránsito que nos obliga a reconectar con el hijo que fuimos para decidir qué padre
queremos ser hoy.
Es la oportunidad definitiva para dejar de vivir la crianza como una carga y convertirla en un proceso de evolución personal que dé sentido a lo que entregamos a nuestros hijos.
